LAS GRULLAS DE PAPEL.

Como mamá que soy, considero que cada una de mis hijas es especial. Y así como María, “guardo muchas cosas en mi corazón”. Especialmente de cuando eran mas pequeñas. Recuerdo que una de ellas, tenía como 7 años, cuando se interesó por el arte del Origami. Compramos libros sobre esto y  ella, con increíble facilidad hacía las figuras. Recuerdo de manera particular que le gustó hacer grullas. Yo lo intenté, pero me di por vencida, a mi me resultó sumamente complicado. Ella me pedía papel de diferentes colores, y me llamaba la atención que hacia y hacia grullas y mas grullas! Al grado de que puso una “tienda de grullas” afuera de su cuarto. Y bueno, como solo yo pasaba por ahi, pues… yo se las compraba :)

Una tarde le pregunté por qué hacía tantas, y entonce me platicó la historia de Sadako. En la escuela estaban leyendo el libro “Sadako y las mil grullas de papel”, una historia verídica que en resumen trata de lo siguiente:

  En 1945, hacia el final dela Segunda GuerraMundial, se lanzó la primera bomba atómica (bomba A), sobre la ciudad de Hiroshima, Japón. La ciudad quedó destruida y murieron miles de personas. Aunque la bomba era cien veces más poderosa que una bomba común, ésta tenía un elemento que no se encontraba en las bombas comunes: la radiación. Sabemos que la radiación es muy peligrosa y que puede causar enfermedades tales como el cáncer.

Una joven japonesa llamada Sadako vivía a dos kilómetros y medio de Hiroshima cuando explotó la bomba y parecía no estar quemada ni herida. Sin embargo, diez años más tarde, cuando Hiroshima ya había sido reconstruida, Sadako enfermó de leucemia, es decir, cáncer de sangre y debió ser internada en un hospital. Estaba asustada, sabía que podía morirse. Los amigos y parientes la visitaban todos los días para tratar de levantarle el ánimo.

Su mejor amiga, Chizuko, le contó el cuento de la grulla, que es un pájaro sagrado de Japón. Se pensaba que una grulla vivía miles de años y que si un enfermo hacía mil grullas de papel se mejoraría.

Sadako decidió hacer mil grullas de papel. Día tras día se la pasaba plegándolas y se dio cuenta que ésta era una buena manera de darse ánimos. A veces se sentía demasiado enferma para hacer muchas grullas, pero igual intentaba. Cuando sus amigos y su familia la visitaban en el hospital, trataba de seguir sonriendo y de estar de buen ánimo para que no se preocuparan tanto.

Sadako había hecho seiscientas grullas pero seguía igual.

Pacientemente, plegaba y plegaba más grullas, pero lamentablemente al final se murió. Había hecho seiscientas cuarenta y dos grullas de papel.

Las compañeras de clase de Sadako decidieron plegar las grullas que faltaban para completar mil y éstas fueron enterradas con Sadako.

Sadako no fue la única niña que murió de leucemia en Hiroshima. Muchos otros niños habían muerto o estaban muriendo de leucemia (que era conocida también como la “enfermedad de la bomba A”).

Los niños formaron una asociación para juntar dinero para levantarle a Sadako un monumento. Esta asociación fue creciendo y miles de niños de todas partes del mundo hicieron donaciones. Después de tres años tenían dinero suficiente para el monumento. Este monumento es conocido como el Monumento a la Paz de los Niños y está en el Parque de la Paz en Hiroshima. Hay un mensaje tallado en la piedra que dice:

“Este es nuestro clamor, ésta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.

Fué entonces cuando entendí porqué mi hija hacía tantas grullas.

2 comentarios

  1. Lupy

    Me encantò la historia està bella , gracias May

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